lunes, 28 de febrero de 2011

El recital y yo (Parte 2)

Ya comenté mis sensaciones y pareceres en un recital. Así que, en este caso voy a hablar del recital pero desde no desde el punto de vista del espectador, sino del protagonista.

La cosa es que desde 2008 estoy en una banda llamada "Terror Galtieri" (formada a finales de 2007). No me voy a poner a explicar el por qué del nombre; simplemente me voy a limitar a decir que yo canto (bueno, es un decir (?)) y que por el momento estoy acompañado por 3 pibes más, 2 de ellos muy amigos míos.
Uno de los últimos sábados de enero fuimos a tocar a un local ubicado en la localidad de Gerli, en la zona sur del gran Buenos Aires (cerca de Avellaneda). Esta ocasión era muy especial, ya que hacía más de un año que no tocábamos (La última vez había sido en Septiembre de 2009), y además estrenábamos nuevo guitarrista y bajista. Había muchas posibilidades de que pudiera ser un desastre, aunque tampoco eso nos pareciera cuestión de vida muerte. Por las dudas, llegamos temprano esa tarde (alrededor de las 5 y media). No había nadie, a excepción de un cantante y violero de otra banda, con el cual nos pusimos a conversar hasta que empezó a caer el resto de los músico.
Integrar una banda puede resultar divertido y emocionante. Sin embargo, tiene sus complicaciones, como todo. En primer lugar, Argentina debe ser uno de los pocos países en el mundo en el cual las bandas que recién empiezan y las que nunca pudieron sobresalir del circuito "under" tienen que pagar para tocar (!). En muchos otros países, los dueños de los bares y antros contratan a las bandas "chicas" para que toquen y traigan a su público, el cual se encargará de consumir lo que haya y así dejar ganancia para el local. Pero claro, esto es Argentina y nos gusta hacer todo al revés (?). Por lo tanto, bandas como Terror Galtieri tienen que pagar una x cantidad de plata a cambio de algunas entradas, de las cuales se venderán alguna que otra con mucha suerte. Es injusto, pero la realidad es que hay pocos lugares para tocar, y organizar un festival propio es sumamente difícil por todas las restricciones que hay, por lo cual la salida más fácil es poner unos (cuantos) pesos para tocar y que otros se tomen el laburo de armar toda la movida.
Pero hay más complicaciones aún. Tener una banda puede resultar un quilombo. En lo personal me jode el tener que armar la "lista de temas" del recital junto a los otros miembros. "Que este tema no tengo ganas de tocarlo/cantarlo", "que este no va a salir", "que no lo ensayamos bien", etcétera. Lo bueno es que tenemos veintipico de temas y hay para elegir, pero siempre hay desacuerdos (en realidad esa vez, que era la primera después de mucho tiempo)...
Luego de la "previa" (con ingesta de alcohol mediante) y de haber dejado todo listo, Terror Galtieri empezó a tocar a eso de las 9 de la noche, ante un público compuesto en su gran mayoría por adolescentes punkies; la mayoría con crestas, remeras de bandas punk, parches con el símbolo anarquista, etc. Costó romper el hielo, debido que no había mucha gente adentro del lugar (muchos estaban afuera bebiendo y esperando a entrar una vez que comenzaran las bandas principales), no teníamos "público propio" (no nos fueron a ver en esta ocasión amigos, familiares, etcétera) y hacíamos nuestros propios temas (por lo general el público, si nunca escuchó tu banda, espera que hagas "covers" de las bandas que les gustan a ellos). No obstante, el show fue queriendo de a poco. Nuestros temas, intercalados con algunos covers, empezaron a gustar y sobre el final se armo un muy bonito (?) pogo (especie de "baile" punk en donde los participantes se golpean y empujan unos a los otros, de modo frenético, aunque sin agredirse entre sí). Fue media hora de show, y terminó siendo una buena actuación, a pesar de algunos errores, ya que muchos pibes se coparon, aún sin conocer a la banda.

En síntesis, el saldo fue positivo, más allá de que no nos haya hablado el capo de alguna disquera multinacional (?) La pasamos bien. No seremos los Ramones o Attaque 77, pero la pasamos bien y pusimos el cien por ciento. Nos gusta formar parte de una banda. No importa el dinero y la fama, sólo divertirnos un poco más, al igual que cuando vamos a cualquier otro reci, pero en este caso como "jugando" a ser rockers, aunque realmente lo seamos al fin de cuentas.

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